La piel no es igual en cada parte del cuerpo y, por lo mismo, dependiendo de la zona los cuidados que se deben tener. Y si hablamos de higiene muchos se preguntarán si pueden lavar su rostro con el mismo jabón con que lavan su cuerpo: la respuesta es no. Veamos en detalle el porqué.
Toma nota
La piel del rostro es más delgada y sensible que la del resto del cuerpo. Además, posee un pH fisiológico levemente ácido (entre 4.7 y 5.5) según investigaciones publicadas en el International Journal of Cosmetic Science.
El jabón corporal tradicional suele estar formulado con un pH alcalino para remover suciedad más pesada, por lo que al aplicarlo en el rostro podría alterar el manto hidrolipídico (la barrera natural de grasa y humedad) provocando resequedad, irritación o un efecto rebote de grasitud.
Al usar un jabón corporal común en la cara podrían ocurrir tres efectos inmediatos:
- Destrucción de la acidez natural que protege la piel contra bacterias.
- Pérdida de agua que deja el rostro tirante.
- En pieles mixtas o grasas la resequedad extrema obliga a las glándulas sebáceas a producir aún más grasa.
El agua también influye
En gran parte de la Zona Central y Norte de Chile (como Santiago o Coquimbo), el agua de la llave es agua dura, alta en sales de calcio y magnesio. De acuerdo con investigaciones publicadas en el Journal of Surfactants and Detergents, al combinar un jabón corporal alcalino con agua dura se forman residuos insolubles que pueden obstruir los poros y acentuar la deshidratación del rostro.
¿Y si el jabón corporal es pH neutro?
Un jabón líquido de cuerpo con pH neutro (cercano a 7) es más respetuoso que un jabón alcalino, pero tampoco es ideal para el rostro. Sus agentes limpiadores están diseñados para una piel más gruesa, pudiendo tener componentes y fragancias concentradas capaces de tapar los poros o causar alergias en la zona facial.
¿Sirve lavarse solo con agua?
El agua elimina el polvo soluble, pero no puede disolver el sebo acumulado en el rostro ni los filtros del protector solar.
Consejos para la limpieza facial
- Usa un limpiador tipo Syndet o un limpiador facial formulado para el rostro.
- Lava tu cara dos veces al día. Por la mañana para retirar el sebo nocturno y por la noche para eliminar la polución y los filtros del protector solar.
- Utiliza siempre agua tibia o fría. El agua muy caliente deshidrata el tejido y dilata los capilares sanguíneos.
- Nunca frotes la piel con la toalla. Seca con toques suaves usando una toalla limpia exclusiva para el rostro.
- Apenas termines de secar tu cara, aplica tu crema o serum para sellar la humedad.
- Si tu piel queda tirante tras el lavado quiere decir que tu limpiador es muy agresivo. Cambia a un producto formulado para pieles sensibles.



