Existe la idea muy común de que basta con dejar que el agua con jabón que cae del cuerpo en la ducha corra por los pies para que queden limpios. Sin embargo, los dermatólogos coinciden en que esto no es suficiente. De acuerdo con la Academia Americana de Dermatología, mantener una higiene diaria y minuciosa de las extremidades inferiores y, sobre todo, el secado exhaustivo previene afecciones comunes como el pie de atleta (tinea pedis) y las infecciones de las uñas.
Acumulación de bacterias y hongos:
Las axilas, la ingle y los pies son tres zonas claves del cuerpo que requieren lavado diario con jabón debido a la alta concentración de glándulas sudoríparas y bacterias. Cada pie tiene aproximadamente 125.000 glándulas sudoríparas, según la Asociación Médica Podológica de Estados Unidos. Al estar encerrados en calcetines y zapatos, el sudor, las células muertas y la fricción crean el ambiente oscuro y húmedo perfecto para que proliferen bacterias y hongos (causantes del mal olor y del pie de atleta). El agua que escurre no tiene la fuerza física ni la concentración de jabón para barrer con esta capa.
Previene infecciones:
Diversas publicaciones científicas, presentes en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, sobre la microbiota cutánea y el olor corporal (bromhidrosis) detallan que las bacterias de los pies se alimentan de los aminoácidos del sudor y las células muertas. La acción mecánica de frotar con jabón es el único método físico-químico efectivo para desprender esta biopelícula bacteriana y prevenir el mal olor y las infecciones.
En definitiva, lavar activamente ayuda a remover la suciedad de la calle y el gimnasio, evitando que pequeñas heridas o ampollas se infecten.
Cómo lavar los pies correctamente
Para mantener tus pies limpios y sanos, sigue estas pautas sencillas:
- Usa un jabón suave: Evita los jabones muy fuertes o antibacterianos agresivos si tienes la piel seca, ya que pueden barrer la barrera natural de la piel y agrietar los talones.
- Lava entre los dedos: Esta es la zona más crítica. Pasa tus dedos con jabón suavemente entre cada espacio interdigital para eliminar el sudor acumulado.
- ¡Sécalos a la perfección!: Este es el tip más importante. Al salir de la ducha, usa una toalla (ojalá exclusiva para tus pies) y sécalos muy bien, especialmente entre los dedos. La humedad atrapada ahí es la invitación directa para que aparezcan hongos.
- Hidratación posterior: Si sufres de talones agrietados o piel seca, aplícate una crema hidratante (las que contienen urea son fantásticas para los pies) justo después de secarlos, pero evita poner crema entre los dedos, ya que esa zona debe mantenerse seca.
Si tienes diabetes, el cuidado de los pies es aún más crítico debido a la pérdida de sensibilidad (neuropatía). Lava tus pies a diario con agua templada (comprueba la temperatura con el codo, no con el pie), sécalos con toques suaves sin frotar y revísalos todos los días en busca de cortes o ampollas.



