Para algunos es un símbolo digno de lucir. Para otros es recuerdo de su cordón umbilical. Y para otros no tiene ninguna importancia. Hablamos del ombligo, una zona que independiente de su forma o tamaño es foco de suciedad, bacterias y otros gérmenes, y que al igual que otras partes del cuerpo necesita limpieza periódica. Descuidar este aspecto puede provocar olores desagradables, irritación e infecciones.
La Dra. Manjaree Daw, de Cleveland Clinic, explica cuál es la forma correcta de limpiar tu ombligo al menos una vez por semana (o incluso más).
Ombligo hacia dentro
- Si tienes el ombligo hundido (o cóncavo) se crea un ambiente oscuro y húmedo que puede ser el caldo de cultivo perfecto para las bacterias.
- Dado que dentro del ombligo no hay mucha ventilación, las bacterias tienden a acumularse y proliferar en los pequeños pliegues de la piel. Si la suciedad o las células muertas de la piel se acumulan allí y pierden humedad, pueden formar una bola grande y dura de residuos, y puede resultar áspero al retirarla.
- Evita frotar con fuerza el interior del ombligo. Si provocas pequeñas laceraciones en esa piel sensible, las bacterias pueden entrar fácilmente y causar una infección.
- Es importante limpiar el ombligo con suavidad para no irritar la piel sensible, utilizando agua y jabón suave.
- Puedes hacer espuma con agua jabonosa en un hisopo de algodón o en la esquina de una toallita. Utiliza suavemente el hisopo o la toallita para eliminar la suciedad y los residuos del ombligo hasta que quede liso.
- Cuando termines, usa un hisopo de algodón limpio o la esquina de una toalla seca para secar el interior de tu ombligo.
- Evita aplicar cualquier loción corporal dentro del ombligo, ya que esta zona es naturalmente húmeda y esto puede provocar un aumento de bacterias.
Ombligo hacia fuera
- Los ombligos salientes (o convexos) parecen pequeños nudos. Como son fácilmente accesibles y están expuestos naturalmente al aire libre, son más fáciles de limpiar.
- Con jabón suave y las manos o una toallita, enjabona suavemente el ombligo con agua jabonosa.
- Enjuaga el jabón y seca tu ombligo cuando hayas terminado.
En caso de piercing
Los piercings recientes en el ombligo conllevan riesgo de infección, ya que crean una pequeña abertura en la piel por donde pueden entrar bacterias. Si tu piercing es nuevo, sigue las instrucciones de limpieza que te dieron y asegúrate de mantener la zona limpia. Una vez que el piercing haya cicatrizado por completo, puedes limpiar la zona como lo harías sin piercing, con jabón suave y con delicadeza.
Consecuencias de tener el ombligo sucio
- Mal olor. El sudor, la suciedad, las células muertas de la piel y otras cosas pueden quedar atrapadas en el ombligo, provocando que con el tiempo huela mal.
- Infecciones por hongos. La Candida es un hongo que crece naturalmente en la piel. Sin embargo, al entrar en contacto con un ambiente húmedo y poco higiénico, como el ombligo, puede proliferar. Esto puede provocar una infección por hongos caracterizada por una erupción roja y con picazón que puede causar ardor, inflamación o secreción.
- Si te duele el ombligo o tienes secreción se recomienda pedir una cita médica.



