Es el gran olvidado a la hora de la ducha o el baño. Pero lo cierto es que no brindar higiene a esta parte del cuerpo podría generar más de un problema: hablamos de la parte trasera de las orejas.
La suciedad, las células muertas de la piel que el cuerpo desprende habitualmente y el sebo se acumulan fácilmente en los pliegues y arrugas de la piel. Detrás de las orejas no es la excepción, acumulándose rápidamente suciedad en esta zona, según lo declarado por el dermatólogo del Hospital Beloit Memorial, Dr. Roger Kapoor, en una entrevista realizada por revista Parade.
Microbios y glándulas sebáceas
Un estudio de The George Washington University analizó los gérmenes en partes del cuerpo y detrás de las orejas se encontró gran variedad de bacterias que causan infecciones.
El Dr. Kapoor afirmó en su entrevista en Parade que el riesgo de irritación cutánea e infección bacteriana es mayor si se olvida de limpiar la zona detrás de las orejas y si esta presenta cortes o heridas (por ejemplo, asociadas a piercing).
Otra afección que puede presentarse en la zona es dermatitis seborreica. Se trata de una afección inflamatoria en la que aparecen escamas blanquecinas o amarillentas en zonas con alta actividad de glándulas sebáceas, lo que suele ir acompañado de picazón y un leve enrojecimiento.
Según el Dr. Kapoor, cuando la grasa se combina con el sudor y la suciedad puede dejar un olor grasoso en los oídos. Con el tiempo, la acumulación de grasa puede obstruir los poros, provocando granos dolorosos o brotes de acné. “Siempre recomiendo a la gente que se lave la piel detrás de las orejas de forma intencionada y específica, prestando especial atención a los pliegues donde la oreja se une a la piel”, declaró.
Cómo limpiar
- Se puede usar el mismo jabón suave que se usa para el resto del cuerpo.
- Frotar suavemente la piel detrás de las orejas con los dedos durante unos segundos.
- Luego enjuagar la zona con agua y secarla bien al salir de la ducha.
- Si usas anteojos, el Dr. Kapoor recomienda lavar las patillas con regularidad, ya que se apoyan detrás de las orejas y pueden transferir bacterias a la piel fácilmente.